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2009-11-23
Para el año entrante se espera que las principales fuerzas política de nuestro país: Partido de Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en ambas Cámaras realicen una reforma fiscal integral para que México cuente con un sistema tributario que en verdad incentive el crecimiento del mercado interno.
Se espera que la iniciativa privada, el sector académico, y la opinión pública participen en la confección de esta reforma estructural que será vital para los años siguientes por el término o disminución dramática de los recursos petroleros.
En esta ocasión el Poder Legislativo tendrá una presión adicional -si es que en verdad le importa lo que piensa su elector- por concretar una reforma hacendaria que responda a los intereses del Estado y del mismo contribuyente. No podrá salir con la respuesta de este 2009, no es lo mejor, pero es lo que se pudo hacer.
Este esfuerzo implicará sacrificios, pero no sólo tendrán que ser de los contribuyentes en su mayor parte, el mismo sistema político y la administración federal y estatal tendrán que participar con este apretón del cinturón.
De igual forma se tendrá que definir el rumbo de nuestro país, es decir, con qué finalidad se realizarán los cambios tributarios: dinero que será etiquetado directamente para la educación, la salud, la infraestructura, con la finalidad de que México alcance un lugar destacado en la ruta industrial o comercial que se defina.
El país y los contribuyentes no pueden seguir en la ruta de ensayo y error del poder Legislativo y del Ejecutivo Federal. Se requiere de un proyecto nacional que plantee los estándares de vida a los que serán merecedores los mexicanos al implantar los cambios fiscales, educativos , laborales, entre otros. No puede ser otra reforma fiscal fallida que termine siendo impugnada por los contribuyentes en los tribunales como ha sucedido con los recientes cambios fiscales.
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