Los excedentes económicos enfrentan a la Secretaría de Hacienda, que dirige Agustín Carstens y a las entidades federativas, en donde ambos contrincantes se reclaman la discrecionalidad y los resultados en el manejo de estos cuantiosos recursos.
La Auditoría Superior de la Federación como referee del encuentro a los asaltos que duren los altos precios del hidrocarburo señaló que la dependencia federal a cargo de Agustín Carstens no ha documentado el uso de los excedentes y que los mismos gobiernos estatales no tienen un registro sobre el uso y destino de los mismos.
Se dice que el gobierno del Estado de México los utiliza en fines muy diversos como adquisiciones de 26 camionetas que nada tienen que ver con la infraestructura. La ASF logró recuperar más de 4 mil millones de pesos de los excedentes y otros programas por mal uso en los gobiernos estatales.
Por su parte, las entidades federativas señalan que la Secretaría de Hacienda con sus fórmulas determina los excedentes de una manera muy sui generis y que no existen razones de peso para argumentar la distribución de los mismos.
El sexenio pasado y el presente se manifestaron por la transparencia y los resultados de las revisiones de la cuenta pública demuestran que este pronunciamiento dista mucho en la realidad.
Lo preocupante de esta situación para México y los mexicanos es que los recursos petroleros ya se están en picada y disminuirán en un futuro; por lo que los recursos que nuestro país pueda obtener por su venta serán insuficientes.
Los excedentes que se tienen ahora se han despilfarrado por la clase política gubernamental y estatal. El México moderno y progresista no llega, se siguen viendo los viejos vicios del sistema político que dejan a nuestro país en una posición cada vez más desventajosa y con menores posibilidades de incorporación a la vía del desarrollo.