El nuevo jefe del Servicio de Administración Tributaria, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, jugará un papel muy importante para el presidente Felipe Calderón: recaudar los recursos para poder comenzar la construcción de sus proyectos del Plan nacional de Infraestructura, que según el gobierno federal será el detonante de la economía nacional.
Sin embargo, la situación internacional y nacional no apoya al desempeño económico. En primera instancia los precios de los hidrocarburos y los alimentos siguen elevados y a nivel nacional el consumo se va restringiendo en algunos sectores económicos y en otros se van sustituyendo productos por unos de menor calidad, signos de que la economía no se encuentra en su mejor momento.
En su toma de protesta el nieto del ex secretario de hacienda, en los sexenio de López Mateos y Díaz Ordaz, reconoció que la recaudación tributaria podría verse impactada en caso de que la inflación siga sus paso ascendente, pero mientras tanto, puntualizó que el Impuesto Empresarial a Tasa Única aporta más recursos que el Impuesto al Activo, ya que el año pasado por Impac se recaudaron 15 mil millones y en lo que va del año el IETU a aportado a las arcas nacionales unos 26 mil millones de pesos.
La recaudación sin lugar a dudas tendrá que crecer si el gobierno calderonista quiere cumplir con su meta de gasto social, en el que la reforma fiscal es la piedra angular al aportar gran parte de los recursos que se necesitan para tratar de disminuir los rezagos sociales.
La tarea del nuevo titular del SAT, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, se encuentra presionada por los compromisos políticos y por los tiempos económicos. En caso de que no se cumplan los compromisos para “los que menos tienen” el PAN seguirá perdiendo credibilidad ante el electorado por su incapacidad operativa para satisfacer las demandas sociales que este mismo partido plantea en caso de llegar al poder.
A esto hay que agregar que la desaceleración económica internacional y nacional presionan al contribuyente para el pago de sus impuestos, pues no quieren hacerlo por considerar que es injusto el nuevo gravamen del IETU, además de que las finanzas de las mismas empresas no se encuentran en el mejor momento. Ante esta situación habrá que ver si no le pasa lo mismo que al anterior jefe del SAT: ¿salir por cuestiones políticas o por ineficiencia?