El gobierno del presidente Felipe Calderón la semana pasada anunció su plan de apoyo para impulsar a la economía a través de una serie de medidas fiscales, se otorgó una disminución temporal del 3 por ciento en el Impuesto Empresarial a Tasa Única y en el ISR, durante el periodo febrero-junio de este 2008 y en otras latitudes se habla de 2 años.
Estas medidas fueron tomadas como una “tomada de pelo” por el gobierno hacia los contribuyentes, pues en todo momento manifestaron que en dónde se encontraba el apoyo, si se tiene que enterar en la declaración anual del ejercicio 2008.
Lo único que vieron como verdadero apoyo fue la reducción del 5 por ciento en las cuotas del IMSS. Estas medidas fueron criticadas por su temporalidad, y con toda razón, pues la misma Secretaría de Hacienda tiene contemplado que la desaceleración económica de Estados Unidos por lo menos se tiene hasta el mes de noviembre, y pasado ese tiempo comience a recuperarse y a mostrar un desempeño más satisfactorio, en caso de que no se agudice el problema de las hipotecas.
Sin embargo, otros gobiernos de América Latina tienen mejor planeado su horizonte de apoyo fiscal para su contribuyentes, baste mencionar el gobierno de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que anunció una disminución del 10 por ciento en los impuestos de la gasolina durante un periodo de 24 meses, es decir, 2 años, todo con la intención de frenar la inflación y estimular el crecimiento de su economía.
El gobierno del presidente Martín Torrijos, de Panamá, reducirá el Impuesto Sobre la Renta progresivamente para unos 110,000 panameños, en donde se tiene contemplado un apoyo de hasta el 52 por ciento en el 2009. La medida fiscal pretende llevar "más dinero" a los hogares beneficiados y provocar un "efecto cascada en el consumo", que ha registrado una contracción, por efecto de la crisis petrolera.
Estados Unidos y estos gobiernos latinos aplican impulsos reales para provocar un crecimiento económico. Economías como la chilena y la panameña son menores a la mexicana y sin embargo, reconocen que son medidas necesarias para que se tenga un mejor desempeño ante la crisis económica que viven. Mientras esto sucede en América Latina, el gobierno mexicano, como es fiel a su costumbre, la planeación de mediano y largo plazos no existen, sólo el aquí y ahora, a pesar de que es un gobierno que va empezando y que podría tener un mejor manejo de las finanzas públicas, que es beneficiado por los altos precios de los hidrocarburos.
Los gobiernos latinos contemplan un apoyo para los siguientes 2 años, mientras que la mirada miope de la presente administración habla de 6 meses, en fin, las cuestiones de impulso en otras parte sí se muestran realmente, mientras que México sigue inmerso en el discurso y no en los acontecimientos que realmente alienten la generación de empleo y crecimiento de las finanzas de la mayoría de los mexicanos.