Este fin de semana pasado fue importante porque muchas empresas comenzaron a presentar sus recursos defensivos frente al Impuesto Empresarial a Tasa Única, durante el transcurso se conocerán algunos nombres de los grandes empresarios que se encuentran incómodos con la nueva situación tributaria y se sabrá por la decisión de los tribunales si éste se mantiene o lo derogan.
Los trabajos que se han venido realizando dentro de las organizaciones empresariales se verán culminados en estos días, pues como se ha dicho se tiene que fundamentar en lo particular el hecho lesivo de la nueva situación tributaria, y en qué grado de riesgo pone a la empresa en este nuevo marco tributario.
Daniel Amézquita Díaz, secretario del Comité de Derecho Fiscal de la Barra Mexicana de Abogados, señaló que habrá dos etapas de presentación de amparos en contra del Impuesto Empresarial a Tasa Única, siendo la primera quienes lo presenten como autoaplicativo, que desde su entrada en vigor de la Ley tienen 30 días hábiles para presentarlo y la segunda, por la heteroaplicativa, que tienen 15 días hábiles después de realizar el primer pago provisional.
Destacó que será interesante ver el tratamiento y respuesta que presenten los jueces de distrito y en caso de que se le dé entrada por autoaplicativo se tendrá que estudiar a fondo la constitucionalidad del nuevo gravamen y las primeras decisiones de los tribunales se verán en un periodo de 6 a 8 meses.
Juan Manuel Franco Gallardo, fiscalista de Horwath Castillo Miranda, consideró que el IETU no tiene grandes esperanzas de mantenerse y que dependerá de las decisiones de los tribunales su vigencia en el sistema fiscal mexicano.
Apuntó que si la mayoría de los contribuyentes comienzan a ganar los juicios contra las autoridades fiscales, que han declarado se encuentra blindado, seguramente lo derogarán.
Ha comenzado la cuenta regresiva para el IETU, los amparos ya se encuentran presentados, y las decisiones de los jueces serán las que marquen el camino de su vigencia, y sin duda, los recursos que espera obtener el gobierno federal para cumplir con su plan de infraestructura y desarrollo social.
En caso de no sobrevivir el IETU, los reflectores nuevamente apuntan hacia el Impuesto al Valor Agregado, para que este sea homologado, pero con tasas diferenciadas para que no dañen a los de menores ingresos.