Los más de 150 mil millones de pesos que se plantearon recaudar adicionales por los cambios fiscales para este 2008 será muy complicado que los puedan cumplir por las situaciones económicas que se presentan en el orden mundial y por los movimientos empresariales que se han comenzado a registrar para que los impuestos no absorban su utilidad severamente.
Para este año de agudizarse más la situación económica en los Estados Unidos el crecimiento económico de nuestro país podría nuevamente verse mermado significativamente al magro crecimiento del uno por ciento de acuerdo con los especialistas económicos de la ONU.
A esto habrá que sumar que las grandes empresas después de haber realizado sus escenarios con el Impuesto Empresarial a Tasa Única ha tomado determinaciones de escindirse con el propósito de minimizar la carga tributaria, pues los efectos de la consolidación con este nuevo gravamen quedan anulados.
Algunos casos que se han presentado son la escisión de Teléfonos de México y Comercial Méxicana. Adicionalmente, fiscalistas adelantan que parece que surgirá otro nombre del juego, llamado precios de transferencias, pues es relativamente sencillo conocerle y pero difícilmente fiscalizable, y que ya se encuentrra presente en las grandes empresas.
Los conocedores indican que estos movimientos de escisión responden esencialmente a ventajas fiscales, pues cuando se habla de ventajas de mercado se toma como eje central a los productos de las empresas.
La tarea que tendrá el secretario de hacienda, Agustín Carstens, no será sencilla, muchos recursos se han prometido y falta ver que se cumpla en el otorgamiento de los mismos, pues de no ser así la extrema habilidad política que demostrado hasta el momento podría revertirse y dificultarle en el resto del sexenio su desempeño para que se cumplan las promesas sociales del presidente Felipe Calderón.