Los legisladores, especialmente en la Cámara de Diputados señalaron en el primer semestre del año que la reforma fiscal quedaría terminada antes de diciembre para que a final de año sólo se tuviera el asunto de cómo utilizar los recursos presupuestados.
Así pasó, la reforma fiscal entrará en vigor en una semana, con los nuevos impuestos: IETU y el IDE; nada atractivos para la comunidad empresarial y para los contribuyentes, ya que se han manifestado diferentes afectaciones por el nuevo sistema fiscal de México. Y el reclamo de la IP sigue sobre la misma base: homogeneizar el impuesto al consumo, es decir, el IVA, que a decir de los funcionarios de SHCP no se ve en un futuro cercano y tanto el anterior como el actual subsecretario de ingresos, han manifestado que ya no habrá más cambios fiscales en el presente sexenio del presidente Felipe Calderón.
El cumplir con sus compromisos no ha dejado satisfechos a los contribuyentes, pues la gran mayoría no se encuentra de acuerdo con los nuevos impuestos que vienen a complicar más la vida del contribuyente, tanto por el pago de más tributo, como por el hecho de tener más trabajo para calcularlos.
El honrar la palabra de los legisladores al sacar una reforma estructural no ha dejado buen sabor de boca y durante el año estaremos viendo sus efectos, los cuales esperemos no sean tan duros para la microeconomía, la parte que no ha logrado resolver el Gobierno Federal en los últimos sexenios.