La administración calderonista manifestó que los contribuyentes se verían beneficiados con medidas de simplificación tributaria, sencillez en el pago de los impuestos, mayor participación de los contribuyentes en el cumplimiento de sus obligaciones correctamente, y para ello ideo en primer momento un esquema de premios para los cumplidos y en segunda instancia un impuesto que rompiera con los privilegios fiscales.
Para este 2008 desparecen de la Ley de Ingresos los estímulos fiscales para los contribuyentes cumplidos en tiempo y forma de sus obligaciones fiscales, a lo que las autoridades manifestaron que era muy complejo y por ello despareció. Si tienen el diagnóstico de que era difícil, el equipo de Carstens no tuvo la intención de impulsar esta situación con una simplificación y sencillez para seguir adelante con esta innovación que nunca había tenido el contribuyente en nuestro país.
El programa para el primer empleo que se manifestó el año pasado no tuvo éxito y el secretario de hacienda, Agustín Carstens, se comprometió a mejorarlo para tener mejores resultados. Dicho programa implicaba premios para los cumplidos con el IMSS. Para su segundo año de gobierno pasa sin pena ni gloria este programa y no se ha dicho por parte del titular de hacienda cómo se mejorará este aspecto, que fue piedra angular de campaña del presidente Felipe Calderón.
Rápidamente se cansó el Secretario de Hacienda sobre la innovación para atraer al contribuyente y decidió para este 2008 eliminarlos de sus planes. Y sin embargo se enfocó a la instauración de un impuesto que terminara con los privilegios fiscales.
Pero las presiones de la industria maquiladora, grandes tiendas departamentales, concesionarios de servicios públicos, dieron resultados y en breve se tendrá un Decreto que aminore en 10 mil millones la recaudación excedente de la reforma fiscal que será de poco más de 152 mil millones de pesos, de los que 60 mil provendrían del IETU.
Esta situación de excepción para estos sectores ha generado molestia entre el sector empresarial porque se rompe el espíritu original del impuesto de terminar con los privilegios y nuevamente se cae en diferencias fiscales para unos y otros.
Ante esta situación se piensa con mayor fuerza en el amparo contra las nuevas disposiciones fiscales, principalmente el Impuesto Empresarial a Tasa Única, porque el Gobierno Federal está distinguiendo a los contribuyentes.
El 2008 será un año complicado fiscalmente hablando para el erario federal que con estas situaciones alimenta la decisión de ampararse contra las nuevas disposiciones.