Este año las versiones presidenciales indican que México va hacia delante, principalmente con lo prometido en campaña: el empleo, resulta que se ha sobrepasado la meta, pero esta tendencia parecerá muy difícil de mantener en el 2008, pues, por principios de cuentas la meta inflacionaria se verá presionada en 0.6 hasta un punto por los cambios tributarios, el incremento de los precios en materia primas que se adelanta se mantenga por una década, y finalmente, por la apertura del sector agropecuario (maíz, fríjol) el marco del TLCAN.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) todavía no dan una salud plena para la economía mexicana y menos con los raquíticos crecimientos que presentará en los siguientes años, por la excesiva dependencia del petróleo y la falta de un esquema de desarrollo interno para el país, que se ha ubicado en una plataforma de importación y exportación de mercancías.
Lo preocupante es que el BM apunta que nuestro país se puede convertir en país con inestabilidad social por los abismos económicos que existen en la sociedad mexicana, los que serían aprovechados por los institutos políticos.
A este complicado escenario se le suma la tendencia de incremento en materias primas como maíz y trigo en los mercados internacionales. Que se pronostica se mantenga por los siguientes diez años, por el incremento en la calidad de vida que están teniendo sociedad como la china o la india, en donde el consumo de alimentos se está incrementando en calidad y calidad.
Nuestro país en la compra de alimentos al exterior se coloca en la primera colocan en la primera posición al importar trigo, maíz, sorgo y oleaginosas. Esto significa una erogación fiscal. Se pronostica que por la introducción del maíz se tendrá una erogación de 13 a 15 mil millones de pesos. En el caso de sorgo esta dependencia representará 65 por ciento de las importaciones mundiales y costará al erario más de 400 millones de pesos.
La FAO en un informe indica que los países más pobres del mundo tendrán que gastar un 14 por ciento más que en 2006 para importar trigo, lo que les supondrá en total 28 mil millones de dólares.
Los recursos destinados para el agro nacional son considerados insuficientes, aún más cuando se presenta la apertura de nuestras fronteras libremente para la importación de maíz y fríjol.
Ante tal situación se pronostica que la pobreza rural seguirá in crecendo y que podría incrementarse aún más la migración rural que se estima en 300 mil mexicanos al año. Y que la ONU coloca a nuestro país junto con China y la india como los principales expulsores de población.
Todos estos elementos más los incrementos impositivos como el aumento en gasolina y el Impuesto Empresarial a Tasa Única conducen a un panorama poco halagador para el país que a principios del año entrante tendrá una de las cuestas de enero más difíciles de afrontar.