Esta semana se dieron mejorías a las calificaciones crediticias de nuestro país por la aprobación de la reforma fiscal, que tiene como principal ventaja la capacidad de llegar a acuerdos en la clase política nacional, y dejar atrás el estancamiento legislativo que se vivió en la administración Fox.
Los sectores empresariales, corredurías y fiscalistas han mencionado que la repercusión recaudatoria no ha sido tan grande y que México seguirá atado a la dependencia petrolera, sin embargo, indican que el primer paso de la modernización del sistema tributario podría haber sido mejor, básicamente al apuntar en la parte de los impuestos indirectos: homologación del IVA.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público esgrime el argumento de que si se hubiera intentado esa alternativa la administración de Calderón Hinojosa hubiera perdido uno o dos años en tratar de lograr este acuerdo con el Poder Legislativo.
Sin embargo, apunta que no se ha terminado y que se esperan los momentos propicios para ampliar los horizontes tributarios y mientras tanto los derechos serán una fuente de ingresos, básicamente se refiere al pago de agua y al servicio eléctrico, que actualmente se encuentra subsidiado.
La tarea es muy fuerte ya que se tienen que suplir los 10 puntos del PIB que representan los ingresos petroleros por ingresos tributarios, la meta que se tiene para que México alcance una proporción del 18 o 19 por ciento. Sin duda la tarea es fuerte y para que esto llegue a darse tendrá que haber un incremento sustancial en el nivel de vida de la mayoría de los mexicanos, para pagar más impuesto tiene que haber más ingreso.