La reforma fiscal se convierte un mar de intereses para el gobierno federal, para los partidos políticos y para los contribuyentes, así como el sistema Solución Integral, que en algunos lugares le llaman “Ilusión Integral”, en donde los grandes proveedores de Tecnología de la Información como Hewlett Packard, IBM, EDS y Oracle han logrado firmar contratos millonarios por una promesa que no se concreta y que el mismo SAT no informa en realidad que sucede con su visión de tributos digitales.
Los pasillos de la Cámara de Diputados en donde sesiona la Comisión de Hacienda no se encuentran vacíos, los diferentes grupos siguen apareciendo para solicitar una disminución de la tasa de la CETU o ITU, las amenazas de cierres de fuentes de empleo sigue por la llegada de esta nuevo gravamen en el sistema fiscal mexicano, que aumentará su complejidad con el mismo al llevar doble contabilidad y al poder acreditar los diferentes impuestos unos contra otros.
El desconcierto en los diferentes grupos productivos del país continúa. Desde los grandes capitales hasta los Pequeños Contribuyentes se encuentran a la espera de ver si la famosa tasa final del 19 por ciento del gravamen ideado por Carstens Calderón se disminuye en el dictamen y en su aprobación, de llegar a darse.
La oposición en San Lázaro intercambia estafetas de aprobación. Primero el PRI veía que se podía sacara adelante y conforme sus intereses en los gobiernos estatales y en PEMEX no se ven cumplidos ha rechazado la idea y no se sabe cuándo se llegue a un acuerdo.
Mientras que el PRD, que se suponía iba en una postura intransigente de no negociar nada y ni verla siquiera, aclara que no va con la CETU, pero que es bueno que se amplíen las deducciones para no afectar el empleo.
En tanto, la Solución Integral, mejor conocida como Plataforma, sigue siendo terreno fértil para los grandes proveedores transnacionales de TI, un ejemplo de ellos es que Oracle en el 2006 logró un contrato de mantenimiento y licencias por más de 30 millones de dólares, aún cuando se sabía que su tecnología no había dado resultados, el ingeniero José María Zubiría Maqueo, jefe del SAT, sigue comprando el soporte y más programas de esta tecnología que no ha dado resultado en el brazo fiscalizador del SAT.
Este contrato se extiende hasta el 2010. ¿Es sensato seguir invirtiendo en algo que no funciona? Si de por si es caro fiscalizar más lo será con gastos absurdos en tecnología que no responde.
Seguimos con reforma fiscal inconclusa y con Plataforma inconclusa y costosa.