Se habla de enormes coincidencias en la reforma hacendaria integral o mejor conocida como la reforma fiscal para el 2008, en las que las principales fuerzas políticas han coincidido en que la CETU se debe modificar, el impuesto a la informalidad de igual forma al igual que la negociación paralela de la reforma electoral.
Se considera que hay un avance global de la propuesta hacendaria y fiscal del paquete del presidente Calderón de un 70 por ciento. Sin embargo falta lograr los consensos en la parte fina de la reforma, es decir, el régimen de transición de la Contribución Empresarial de Tasa Única o lo que pudiera tener el nombre final de Impuesto de Tasa Única (ITU), falta analizar los cambios al Código Fiscal de la Federación, el régimen fiscal de PEMEX.
A esto se suma que los partidos de la oposición han manifestado su firme convicción de negociar de manera paralela la reforma electoral, “pues si los dejamos ir en esta ocasión no habrá oportunidad para negociarla después”, manifiestan legisladores de la oposición.
En perspectiva se puede pensar que los puntos para lograr un dictamen y una aprobación de la propuesta Calderón-Carstens tiene grandes posibilidades de que se realice en menos de 15 días, pero las diferencias que faltan por conciliar son la esencia de la recaudación que pudiera lograr el fisco.
Ante tal situación se vislumbra un panorama un tanto complicado, a lo que habrá que sumar la insistencia del empresariado para que la tasa de la CETU y el régimen de transición todavía tienen largo camino por recorrer.
Las conferencias y la absorción de conocimiento de otras latitudes para confeccionar y aprobar una reforma fiscal que ayude a México y a todos los mexicanos a tener una calidad de vida todavía no sabemos dónde quedaron, y por consiguiente, el grupo político en su conjunto no tiene un comportamiento político de altura, es decir, desconocen el arte de gobernar.