Las expresiones de restricción de inversiones y despidos por la implantación de la CETU siguen dándose de manera cotidiana, desde el sector restaurantero hasta el transportista. Sin embargo, este gravamen se mantiene y lo único que han manifestado es que se ampliarán las deducciones y que su recaudación para finales del sexenio dará alrededor de 200 mil millones de pesos.
Los contadores y fiscalistas se mantienen a la expectativa de lo que se vaya a aprobar en el Congreso de la Unión, al igual que la comunidad empresarial de nuestro país y extranjera, que ya se encuentra apoyando la implantación de la Contribución Empresarial de Tasa Única, que en un principio no fue bien vista por la inversión extranjera.
Habrá que esperar los resultados y cómo se prepara la empresa y el fiscalista para atender las necesidades de cumplir con las obligaciones al menor costo fiscal para el contribuyente.
Este será un reto interesante para el gremio, ya que las autoridades fiscales se encuentran cerrando la brecha por todas partes a través del uso de la tecnología, lo único desconcertante es que no se conocen los avances y que se aplica sobre los mismos.
El gobierno quiere obtener recursos de parte del contribuyente y estudios del Centro de Investigaciones y Docencia Económica revelan que la administración federal puede reducir los gastos hasta en 130 mil millones de pesos y el aparato burocrático no tendría mayores afectaciones.
¿A dónde está el esfuerzo del gobierno?