La administración Calderón manifiesta que la Contribución Empresarial de Tasa Única se le puso así con la finalidad de no afectar directamente al empleo en el nombre y se entendiera por la opinión pública que se encuentra dirigido directamente a la clase empresarial sin afectar al trabajador, sin embargo los hechos demuestran lo contrario. La SHCP expresa que este impuesto (que podría desaparecer al final del presente gobierno) tiene la intención de gravar al valor agregado de la producción, y por tal motivo al pasar de la exención de los 4.8 salarios mínimos su crédito al empleo desfavorece a los empleados que se encuentran en la franja de los 7,400 pesos a 20 mil, y a los profesionistas independientes que ya no reciben un subsidio al empleo.
Además los extremos son beneficiados, tanto los más escasos en ingresos como los que tienen altos ingresos.
Empresarios y académicos le demostraron a los funcionarios de la Secretaría de Hacienda que la tabla de crédito al empleo en el máximo llegaba al 18 por ciento y no entendían de dónde se obtenía el 19 por ciento que enuncia la dependencia que dirige Agustín Carstens.
Un profesionista independiente en promedio con este nuevo modelo impositivo estará aportando unos 3 mil pesos más a las finanzas públicas.
Varios sectores de la sociedad están en desacuerdo con la CETU porque se implanta de manera pareja y no toma en cuenta una progresividad, elemento esencial en una sociedad como la mexicana que tiene una distribución de la riqueza altamente concentrada. No es ético gravar de la misma forma a un mexicano que gana 8 mil pesos y beneficiar a uno que obtiene más de 25 mil pesos con la excusa del “promedio”.
La SHCP no tiene que acudir a los promedios, cuenta con toda la información sectorizada y puede esquematizar un sistema impositivo que grave justa y correctamente las capacidades de riqueza de los diferentes sectores económicos de la sociedad.
En suma, el sistema tributario que debe pensar la SHCP puede ser representado someramente en tres sectores y operativamente dos: los más pobres (no pagan impuestos directos), los menos pobres y los más ricos, de tal suerte se estaría gravando la producción y riqueza en su justa medida.