Se prevé que entre martes y miércoles de esta semana el Ejecutivo Federal envíe al Congreso de la Unión su iniciativa de reforma fiscal que tiene como objetivo incrementar la recaudación en 300 mil millones de pesos; proceso en que el PRI será decisivo.
En esta misma semana tiene una reunión en Mazatlán, en la que estará presente Agustín Carstens, secretario de hacienda, para tratar de convencerles que aprueben su idea de marco fiscal y de pasó para el Revolucionario Institucional proponga la homologación del IVA en todos los productos.
Sin embargo, al interior del partido que encabeza Beatriz Paredes las cosas no parecen estar muy bien, se habla de discrepancias entre Senadores y Diputados, en la que el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Jorge Estefan Chidiac, considerado un “empleado” de la SHCP por su enorme disposición a consentir lo que proponga Carstens sin mayor discusión.
Siempre pugna porque sufran las menores modificaciones las propuestas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público .
Adicionalmente, el Partido del Trabajo ya promueve que habrá una serie de amparos para que los contribuyentes no paguen impuestos ante las futuras disposiciones fiscales.
Los tiempos no son claros y los rechazos que tienen los partidos se debe en gran medida a la cerrazón que tuvo la SHCP para negociar de manera transparente la RFI por parte de la dependencia que dirige Carstens Carstens.
De por sí hablar de incrementar el pago de impuestos no es algo sencillo, más se dificulta con tanto recelo por parte de las autoridades gubernamentales para hablar sobre la idea de modificar las leyes tributarias.
Todo con la idea de que no “naciera muerta” la RFI, pero su cobijo no garantiza que nacerá su marco tributario. El fracaso de la negociación de la reforma fiscal sin duda en gran medida dependerá de la SHCP que pocas veces ha cumplido con su tarea hacia los legisladores.