En el palacio Legislativo de San Lázaro los trabajos de la reforma fiscal tienen señales encontradas entre los políticos del PRI, pues el presidente de la junta de conciliación política, Emilio Gamboa, señala que ya está por llegar la propuesta del Ejecutivo Federal, mientras que el presidente de la comisión de hacienda, Jorge Estefan Chidiac, no piensa que esto vaya a suceder en el corto plazo.
La primera quincena de abril ya pasó y no llegó la propuesta de Calderón y Carstens para comenzar la reforma fiscal para el año entrante y los que vendrán, que a decir de los legisladores en los primeros años la recaudación no se elevará sustancialmente, sino que los trabajos se realizarán con miras en el mediano y largo plazos para que los ingresos tributarios sean mayores.
Esta situación se presenta de manera paralela en la medida que los ingresos petroleros vayan siendo menores. Por lo pronto, el mercado petrolero presenta inestabilidad, suben y bajan los precios de acuerdo a los conflictos geopolíticos que se viven en el medio oriente.
Es muy aventurado dejar que gran parte del futuro de nuestro país continúe atado a la explotación de los mantos petroleros, sin contar con los recursos para hacerlo.
El gobierno federal y el legislativo deberán de pensar en reformar el sistema económico de nuestro país, en el que se corresponda a la nueva realidad de los mexicanos.
Hemos visto que el Estado sigue deshaciéndose de obligaciones como el pago de pensiones, principalmente de los trabajadores –siguen vigentes la de los ex presidentes- con la finalidad de adelgazar el gasto público.
La reforma de pensiones del IMSS se aprobó en el segundo semestre del 2004 y a la fecha no se visto un ápice de avance en la atención a los asegurados. Continúa el desabasto de medicamentos y la falta de médicos para atender a los trabajadores.
Un Estado sin recursos difícilmente podrá realizar cambios, y este país los requiere de manera urgente, no podemos ni debemos seguir esperando.