Los trabajos de la reforma fiscal que comenzaron en diciembre pasado con la aprobación unánime en la Cámara de Diputados del presupuesto de la Federación no se han desinflado o detenido, y mucho dependerán de las reformas que se aprueben: energética y de pensiones para saber qué recursos deberá obtener el gobierno federal. El Senado de la República ha expresado que va “la mitad de la reforma fiscal” con la aprobación del nuevo marco pensionario que se votará esta semana en Xiconténcatl y faltará ver si se logra dotar a PEMEX de más recursos para su eficiencia operativa, quien ya demanda una ampliación de su régimen fiscal.
Por lo pronto ya se ha dicho que para el 2008 la recaudación tributaria aumentará en 200 mil millones de pesos, principalmente por IVA e ISR, y que las mismas autoridades fiscales han manifestado que tendrán que ver las tasas y las bases para la determinación del impuesto.
Ante esta situación los grupos de fiscalistas ya se encuentran formando una serie de equipos para proponer y en su caso fungir como contrapeso y grupo de presión a las autoridades y legisladores para que las modificaciones fiscales no tengan una gran impacto en el funcionamiento de las operaciones de las empresas y personas físicas.
La iniciativa privada piensa que el pilar de la reforma debe ser la homologación del IVA en alimentos y medicinas, lo que partidos políticos descartan, comenzando desde el mismo PAN hasta la firme oposición del PRD, que sólo ha dado muestras que eliminaría los tratamientos especiales que tienen las empresas de estos sectores para evitar devoluciones fiscales a estas industrias.
Se prevé que entre agosto y septiembre se tengan aprobados el mar de cambios que se han expresado desde las mismas autoridades fiscales hasta los organismos empresariales y fiscales. Habrá que ver cuál es la disposición entre lo que demanda el país y lo que los diferentes sectores están dispuestos a aportar para que la salud de la nación no se siga deteriorando cada día más.