La ruta de la reforma fiscal-hacendaria ha comenzado y parece que tendrá una filosofía oriental: de mejora continua durante toda la gestión de la administración presente y futura para responder a las necesidades de pensiones e infraestructura con recursos suficientes, donde un punto central será la recaudación tributaria.
Ante este escenario las cosas cambian y el PRI, que se había mostrado inflexible a la aplicación del 15 por ciento del IVA en alimentos y medicinas lo analizará, antes ni siquiera existía esta opción.
Otro cambio seguramente vendrá después del viaje de los diputados de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados a París, Francia, a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para recibir una serie de experiencias del centenar de expertos del organismo europeo para la transformación tributaria y hacendaria de nuestro país.
Los avances en materia técnica de la reforma fiscal que se presentarán en el segundo trimestre faltará ver si son comprendidos y aplicados por los mismos legisladores, quienes deberán dejar a un lado el famoso costo político que cada día cuesta más al país en el escalafón competitivo.
A esto también tendrá que incorporarse el gobierno federal para honrar sus compromisos con el país y el poder legislativo. Por principio de cuentas tiene una deuda que saldar con el legislativo. A principios de enero quedó en enviar su propuesta fiscal y todavía la siguen esperando, sin que ello cause molestia o revanchismo al poder legislativo por la falta de compromiso de la administración federal. Habrá reforma fiscal, en los tiempos por venir se verá la intensidad de la participación de los diferentes actores.