El anuncio de que la reforma fiscal será mostrada en agosto, después de que se tengan los fundamentos económicos para el año entrante fue recibido con beneplácito entre la comunidad fiscal.
Estos trabajos demandarán una apertura mayor de la Secretaría de Hacienda, que dirige Agustín Carstens, para disipar dudas entre la comunidad empresarial y legislativa, ya que se tienen cifras que no arrojan grandes cambios en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado de cuando era del 10 por ciento a la tasa actual del 15 por ciento.
En 1982 con una tasa del 10 por ciento se recaudaron 104 mil 891. 7 millones de pesos, que representaron un 2.1 por ciento y para 2005 ingresaron a las arcas públicas 329 mil 258.7 millones de pesos, un 3.8 por ciento del Producto Interno Bruto.
Por eso se pide que la SHCP abra las cuentas sobre la recaudación de una manera más transparente. Además, se piensa que la reforma fiscal no contendrá IVA en alimentos y medicinas, ya que la mayoría de los partidos políticos se han pronunciado en contra de esta disposición que demanda el sector privado y las organizaciones internacionales.
Se plantea que para liberar recursos públicos se abra la puerta a la inversión privada en PEMEX y se tenga una reforma a los sistemas de pensiones. Pues se dice en los corredores que de cada peso recaudado, 50 centavos se destinan al pago de las mismas.
Otro punto que también se replantea es la participación de los estados, que se les otorgará mayor autonomía para la recaudación local con sus gravámenes locales para que su dependencia de la Federación sea menor.
Los legisladores tendrán que trabajar a fondo para poder sacar estos pendientes de manera que se vea que no fueron hechos “al vapor”, como año con año se califican las medidas que se toman en diciembre.