Los partidos políticos chicos (Nueva Alianza y Alternativa) han comenzado a cobrar la factura a las principales fuerzas políticas y a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público por su no incorporación a la discusión de la reforma fiscal desde el primer instante, ahora manifiestan que no sólo se trata de un sistema impositivo, sino del sistema económico en su conjunto.
Han señalado que los resultados macroeconómicos son irrefutables, pero la parte macroeconómica no ha mostrado el mismo desempeño económico del salario al no contar con una recuperación adquisitiva vigorosa.
Consideran que se debe pensar en una nueva etapa económica con menores desigualdades económicas (más de 50% de la población son pobres) y así tener una mayor capacidad contributiva a las arcas del erario nacional.
Si de por sí la su discusión y elaboración de la reforma fiscal tiene diferentes puntos de vista, ahora sumarle este otro de cambiar el sistema neoliberal con más de 20 años en nuestro país, sería un factor más que la entorpecería y definitivamente la pondría para mejor ocasión.
A esto también habría que sumar la desconfianza que sienten los legisladores sobre la Secretaría de Hacienda que dirige Agustín Carstens. Casi ha pasado un mes de lo aprobado en el Congreso y todavía se siguen haciendo correcciones a lo dispuesto y trastocado por la dependencia.
Por ello piden que los recursos excedentes del petróleo sean administrados por el Banco de México para evitar situaciones incómodas como la denunciada por el diputado del PRD, Juan Guerra, que señaló no se encontraban en las cuentas públicas los recursos excedentes del mes de noviembre del año pasado.
La tarea no es sencilla y con este ambiente lo será menos.