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2006-12-12
La relación entre el secretario de Hacienda, Agustín Carstens Carstens, y el presidente Felipe Calderón Hinojosa, se vislumbra más coordinada, entre las promesas de campaña de apoyar nuevos empleos, entre otras, las que fueron especificadas en el paquete fiscal 2007, y por ello se puede pensar que su relación será más productiva para la nación y para los mexicanos. Desde el primer momento se ha visto que la política hacendaria está claramente vinculada con las ofertas de Calderón Hinojosa. Se tienen recursos específicos para la creación de nuevos empleos, para el primer empleo. Se disminuyó el Impuesto Sobre la Renta, pero en las deducciones, quizá no de la manera en que lo esperaba el sector empresarial, pero lo redujo en el término literal de la palabra. El mismo titular de las finanzas públicas hace hincapié en las ofertas del presidente Calderón Hinojosa, que se están cumpliendo en la medida de lo posible. “Si yo fuera empresario tampoco querría pagar más impuestos”, dijo ante los diputados, pero argumento que son necesarios para que el país vaya lentamente erradicando la fuerte dependencia a los recursos petroleros. Se contempla que durante su gestión el avance en la recaudación tributaria avance 1.7 por ciento. Para el 2007 se espera una recaudación versus el PIB del 13.1 por ciento, y para el último año del sexenio un 14.8. Llama poderosamente la atención que los años 2009, 2010 y 2011 se mantienen sin variación alguna. Los recursos en esos años se esperan representen un 14.7 por ciento del Producto Interno Bruto, es decir, los mayores cambios planteados se habrán realizado. Sin embargo, a pesar de este avance significativo, pues al término de la administración foxista la recaudación tributaria fue ligeramente superior al 9 y medio por ciento, y para la calderonista se plantea un 14.8 por ciento, que a su juicio todavía será insuficiente. Efectivamente, pero también se tendrían que corregir algunas distorsiones en el modelo económico mexicano para la recaudación sea la que quiere el gobierno federal, lo que afectaría a los grandes grupos económicos de nuestro país. La interrogante está en el aire, sólo nos queda esperar durante el sexenio la respuesta.
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