El presidente electo, Felipe Calderón Hinojosa, ha planteado que se deberán aprovechar los recursos, y que el sector energético debe estar a la altura, por lo que se dedicará a utilizar sus recursos, y por ende, deberá dejar de aportar a las finanzas públicas, lo que implica movimientos en los ingresos tributarios no petroleros, es decir, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y en los famosos impuestos ecológicos, que el año pasado ya los vimos, con el que se aplicó a la cerveza que no estuviera contenida en envases que apoyarán la ecología.
Este sexenio que comienza el próximo primero de diciembre tendrá su prueba de fuego en la utilización y obtención de recursos económicos. Para ello se tendrán que buscar alternativas que no choquen con la experiencia reciente en materia de reforma fiscal al intentar gravar alimentos y medicinas o buscar impuestos suntuarios que después son declarados inconstitucionales, y por consecuencia, improcedentes.
La tarea no será sencilla, ya que el presidente electo, Calderón Hinojosa, en su campaña prometió la disminución del Impuesto Sobre la Renta (ISR), lo que repercutirá en la recaudación federal, ya que es uno de los tres pilares de los ingresos tributarios.
Además, los legisladores han manifestado que uno de los objetivos de la LX legislatura será eliminar el impuesto de la tenencia, lo que dificultará la obtención de ingresos locales para los estados. De ser así, los estados tendrán que sumarse al impuesto cedular que hasta el momento no se cobra en más de 5 entidades.
A este complicado escenario habrá que sumar que los gobiernos estatales ya están demandando más recursos para el año entrante; el precio del petróleo se prevé siga alto, pero se pronostica comience a descender, de acuerdo con los organismos petroleros y analistas del mercado energético.
El esfuerzo será interesante para buscar recursos que requiere el nuevo gobierno, ya que el 90 por ciento de lo presupuestado se encuentra etiquetado, y si en verdad quiere realizar un cambio, tendrá que ingresar suficientes dineros para erradicar la pobreza, la principal demanda de la sociedad mexicana. ¿De dónde saldrán? ¿Del IVA? Esa ya se ha visto que no es la reforma, ni la respuesta. Por el contrario, incrementa la tensión política, que ya al momento se encuentra al rojo vivo.
La moneda está en el aire y el próximo gobierno no tendrá tanta suerte como el foxista con altos ingresos petroleros.