El Impuesto Empresarial a Tasa Única se prevé que afecte en mayor medida a empresas que vendan productos al menudeo, además de las industrias como la maquiladora, construcción y la automotriz, señalaron fiscalistas de la firma Deloitte.
Además, consideraron que la entrada en vigor de este gravamen podría afectar las valuaciones de empresas en marcha, debido al impacto que tendrá en sus flujos de operación por el pago del nuevo gravamen, que se distingue por no permitir deducciones de los intereses por financiamiento o las prestaciones como fondo de ahorro, reparto de utilidades, entre otras.
“Las empresas deberán ser cuidadosas de los procesos de valuación y análisis previos a la entrada del IETU, a fin de tomar en cuenta las nuevas medidas fiscales”, puntualizó Gerardo Treviño, socio de Asesoría Financiera
Por su parte, Juan Carlos Quero, socio de Asesoría Financiera puntualizó que "existen diversas metodologías para atribuir un valor objetivo al conjunto de activos tangibles e intangibles que le dan forma y sustancia a un negocio. A diferencia de calcular el valor de una empresa en bancarrota o que se ve forzada a vender sus activos, en el caso de las empresas en operación, el IETU tendría un impacto directo en la base gravable de las empresas y por lo tanto en sus utilidades cuando esté obligada a pagar este nuevo gravamen en vez del Impuesto Sobre la Renta (ISR)”..
Dado que la propuesta del IETU otorga mayores facultades de fiscalización a las autoridades fiscales, a través de la limitación a ciertas deducciones y exenciones, se prevé que impactará negativamente en los flujos de efectivo netos de las empresas, ya que éstas tendrán que desembolsar una cantidad extra para pagar este nuevo gravamen en caso de que resulte mayor que el ISR que pagaban originalment0e.
Debido a que, previo a un proceso de fusión o de venta de un negocio en operación es común que se lleve a cabo una valuación del negocio, será oportuno que las empresas revisen dicha valuación dado que el IETU puede cambiar la estimación de los flujos futuros por un mayor pago de impuestos y menor flujo, afectando así la determinación del valor de la empresa, concluyeron los fiscalistas.